A poco más de dos meses de las elecciones en Francia y luego del cimbronazo de la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, el avance de la ultraderecha encarnada en Marine Le Pen genera incertidumbre y preocupación en el mundo.

En esa sintonía, analistas advirtieron a ámbito.com que una eventual victoria de la candidata del Frente Nacional el 23 de abril se convertiría en un duro golpe a la Unión Europea del cual dificilmente podría recuperarse. Sin embargo, los refugiados e inmigrantes, como en EEUU, serían los principales perdedores.

La bandera del discurso xenófobo en Francia tiene en Marine Le Pen, hija del excandidato de la extrema derecha Jean-Marie Le Pen, a su mejor portadora. Con la campaña a poco más de una semana de haber iniciado, la candidata del FN encabeza la intención de voto en primera vuelta pero una definición en balotaje la dejaría como perdedora frente al liberal de derecha Emmanuel Macron, exministro de Economía de Hollande. Sin embargo, la preocupación surge a raíz del auge y fortalecimiento de sus propuestas. En su primer discurso electoral, Le Pen apeló a la retórica antiinmigratoria y sembró también la semilla para un eventual “Frexit”.

En diálogo con ámbito.com, el historiador e investigador del Conicet Leandro Morgenfeld sostuvo que el buen posicionamiento de la ultraderecha en las encuestas responde en parte a la decepción que generaron los partidos socialistas, “que aplicaron políticas de austeridad, ajuste y abandonaron por completo cualquier atisbo progresista que decían defender”.

Entre las propuestas fuertes de Marine Le Pen se encuentra la de reducir a 10 mil el ingreso de inmigrantes por año, impedir la reunificación familiar y negar la adquisición de la nacionalidad por matrimonio. También plantea elevar de 5 a 20 años el tiempo mínimo de residencia para naturalizarse y recortar los derechos a los inmigrantes tanto en educación como en salud. Sin embargo, su as de espadas es la activación de un referendo para sacar a Francia de la Unión Europea. Es en ese sentido que “la elección genera mucha expectativa, porque ahí podría sellarse buena parte de la suerte de la UE”, resaltó Morgenfeld y añadió: “Si activa el Frexit, le asestaría un golpe al organismo del cual difícilmente se recuperaría”.

Para Alejandro Horowicz, analista político y doctor en Ciencias Sociales de la UBA, “la salida de Francia de la UE y el fin del organismo es lo mismo”. La desaparición de la Unión, nacida principalmente como pacto entre Alemania y Francia tras años de conflictos, “retrotraería las condiciones de crisis político-militar a tiempos de la primera guerra mundial”.

En cuanto a lo económico, Horowicz señaló que hoy la unidad que propone el organismo no es tal. “La idea de que se puede construir unidad política y económica con unidad monetaria sin la fiscal es un disparate. Las posibilidades son: o se avanza hacia la unidad fiscal y los recursos de Europa son todos los recursos de Europa y el problema griego es de Europa y no de los griegos, o se avanza en la dirección contraria”. El camino parece apuntar hacia la segunda opción.

• El auge y fortalecimiento del discurso xenófobo

La reforma laboral y el giro neoliberal del presidente Francois Hollande, que derivó en decenas de manifestaciones en las calles de las grandes ciudades francesas, junto a una fuerte crítica a los atentados, erosionó la capacidad del socialismo para retener votos. Este vuelco hizo que “para distinguir a un socialista de un liberal francés haga falta un proceso químico”, ironizó Horowicz para graficar la actualidad que vive el país.

“El descontento de los trabajadores y las clases medias más golpeadas fue canalizado por dirigentes de derecha y ultraderecha”, apuntó Morgenfeld. “Como otras veces en la historia, estos optaron por la xenofobia que culpabiliza a los inmigrantes” para capitalizar los votos. “Este discurso explica, en parte, el triunfo del “Brexit” y el ascenso en las encuestas de Le Pen, como también el fortalecimiento de la ultraderecha en Austria, Holanda y Alemania”, señaló.

Horowicz profundizó aún más. “La derecha se mantuvo en silencio durante años contra los migrantes porque estos venían a hacer trabajos que los franceses no estaban dispuestos a hacer”. Pero ahora, agregó, “el problema es que sus hijos, nacidos en Francia, ya no están conformes con eso, están en lucha por mejores condiciones de vida y la ultraderecha no los reconoce como franceses y los señala como el problema”.

Países históricamente colonialistas como Gran Bretaña y Francia, donde gran parte de su composición demográfica fue conformada por inmigrantes provenientes de zonas invadidas y anexadas por sus propios ejércitos, hoy ven resurgir el discurso nacionalista falsamente justificado por la oleada de refugiados que sus gobiernos provocan con las intervenciones militares. “Los gobiernos europeos bloquean la llegada de cientos de miles de expulsados de África y Medio Oriente, muchos de los cuales huyen de los conflictos militares originados por la intervención de la OTAN”, sostuvo Morgenfeld.

En cuanto al rol que ocupa la izquierda como respuesta al avance de las propuestas de ultraderecha, Horowicz recalcó que “los sindicatos dejaron de ser una herramienta para defender a los trabajadores”, además de ser partícipes del vaciamiento de la política como herramienta transformadora. Para Morgenfeld, “los movimientos populares y las izquierdas europeas deben abandonar el supuesto pragmatismo que las llevó a abrazar una UE neoliberal y presentarse como real alternativa a las clases populares”.

Sobre las próximas semanas, Morgenfeld destacó que si la campaña en Francia ya está siendo encarnizada todo indica que los próximos dos meses serán aún peor. El resultado “señalará una profundización de la parálisis europea y un duro golpe a la globalización neoliberal, si se impone la candidata xenófoba, o un dique -frágil- a la oleada que empezó con el “Brexit” y siguió con el triunfo de Trump”.

Para Horowicz en caso de ocurrir una victoria de Le Pen, “no sería simplemente electoral sino el haber inclinado el balance ideológico-político de todo el debate”, por lo tanto gane o pierda ya se trata de un triunfo ideológico y cultural.

Related Posts